Centros Turísticos – vivir el arte

Inseparablemente unido con el desarrollo de Lanzarote está el nombre y la obra de un hombre que luchó toda su vida para demostrar que la convivencia entre el paisaje único de la isla de los volcanes y el hombre es posible: César Manrique. No solo los centros turísticos conocidos como Jameos del Agua, Mirador del Río, Jardín de Cactus, Monumento al Campesino o el Parque Nacional Timanfaya levan el sello de Manrique, también los juegos de viento que se encuentran en muchas rotondas acompañan a los visitantes durantes sus excursiones por la isla. Muchos de los pueblos lanzaroteños todavía preservan su encanto tradicional gracias a este artista que se entregó con tanta pasión a su isla.

Tal vez el centro turístico más impresionante de la isla es la cueva volcánica Jameos del Agua. En un tubo volcánico con huecos en los techos, Manrique creó una obra de arte completa que representa como ningún otro lugar la magia de la isla con su conexión subterráneo con el mar, con sus plantas tropicales, con su piscina elegante y el auditorio natural volcánico de conciertos. Es muy común ver que los visitantes se sumergen en un estado de relajación y contemplación mucho más típico de iglesias que de lugares turísticos. En el pequeño lago de agua marina, conectado con el mar, viven unos cangrejos blancos y ciegos, que se encuentran normalmente en profundidades de varios cientos de metros. Ambientado con una tenue música se puede disfrutar de este ambiente único directamente al lado del lago o en el restaurante cercano. Una visita nocturna con la magia de las luces y las sombras es muy recomendable.

También el resto de los centros turísticos merecen una visita. Desde el Mirador del Rio, en el norte de la isla, hay unas vistas maravillosas hacia la isla de La Graciosa. Desde la carretera casi no se distingue este mirador, Manrique decidió construirlo en la cima de la montaña, instaló el restaurante con sus formas redondeadas y armónicas, y luego rehizo la cima. En el Jardín de Cactus en Guatiza encontrarán más que mil cactus de todo el mundo. En pleno centro de las plantaciones de cactus, donde aun se cultiva la cochinilla, insecto parasito que produce el color carmín, Manrique creó en el año 1990 su último gran trabajo dentro de una arena natural.

Una visita obligada en Lanzarote es sin duda el Parque Nacional de Timanfaya. En 167 kilómetros cuadrados se pueden ver unos de los paisajes volcánicos más grandes del mundo, nacido de las erupciones volcánicas de los años 1730 a 1736. El paisaje lunar se ha convertido en el símbolo de la isla y numerosos cráteres, la lava con sus formas más abstractas y los grandes paisajes de cenizas ofrecen una imagen única y fascinante. Cuando el sol de la tarde tiñe los cráteres en diferentes colores vivos se comprende porque los lugareños llaman a los volcanes las Montañas del Fuego. Hay dos maneras de acercarse a este paisaje tan increíble. Una es encima de un dromedario en un circuito de 20 minutos por los paisajes volcánicos, y la segunda es la visita oficial al centro de visitantes Islote de Hilario donde se ofrecen vueltas en autobús por el parque. Después de la visita en autobús, empleados del parque enseñan con diferentes demostraciones el calor que todavía se encuentra a muy poca profundidad. El agua se vapora por el calor de la tierra, los arbustos secos arden solo al contacto con el suelo y en el restaurante ofrecen carnes y pescados hechos en la barbacoa natural solamente con el calor que sale de la tierra.

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